Si me preguntan si ser Ama se nace o se hace, mi respuesta será que ambas cosas.
La personalidad del ser humano está formada por una parte innata que es el Temperamento o lo que se llama emociones auténticas (ira, placer, tristeza...) y otra parte aprendida que es el Carácter y en el que influye notablemente la educación que recibe la persona.
Yo recibí una educación considerada normal, no porque lo fuera, sino porque era la educación normalizada o aceptada socialmente en mi generación. Y a pesar de haber nacido en la época de la Democracia y existir mucha libertad e información en la educación oficial y cotidiana, todavía se consideraban ciertas actitudes muy reprobables si procedían de una joven de buena familia y educación. Es más creo que hoy todavía se siguen considerando.
Lo cierto es que ya de niña me elegian para organizar los juegos, reconozco que tenía mucha imaginación y con cualquier cosa jugábamos horas, me nombraban delegada de clase, decidía cómo debíamos pasar la pandilla las tardes de verano...En fin, que entre eso y el ser la más pequeña de la casa, crecí siendo durante mucho tiempo el centro de atención. Por suerte no me convertí en una niña pedante o malcriada, aunque de verdad que tenía todos los números para eso, sino que también aprendí a escuchar y observar los deseos y opiniones de otros y me di cuenta de la importancia del consenso para que las cosas marchen bien, aún así todavía hoy me "enfurruño" cuando las cosas no salen como yo quiero.
Aún siendo lo que a mi me parece hoy en día muy joven, descubrí el sexo con el que por entonces era mi novio formal. Cuánto placer, cuántas sensaciones nuevas...
Con el tiempo, cuando el boom de lo recién descubierto se fue apagando fui descubriendo cuán dirigente era no sólo con mi sufrido novio (que tenía mucho carácter pero que siempre terminaba complaciéndome en todos los caprichos, un encanto de hombre), sino también llevaba la voz cantante en la cama la mayoría de las veces, justamente aquellas en las que no me apetecía dejarme llevar (que también me apetece de vez en cuando dicho sea de paso).
Me encantaba y disfrutaba haciéndole saber lo que me gustaba y cómo me gustaba, y por supuesto se lo exigía sin ningún tipo de pudor o contemplación. Cuando se equivocaba o no me brindaba el placer que mi cuerpo estaba pidiendo también se lo hacía saber. El hacerlo de esta manera con la primera persona que tenía sexo en mi vida, hizo que lo viera como algo totalmente natural, como algo que era así y era normal. Este hecho luego sorprendería a más de uno de mis posteriores amantes.
Un buen día mis padres se fueron de vacaciones y teníamos la casa para nosotros sólos. Yo contaba 18 años. Quise aprovechar tan fantástica ocasión y preparar una noche especial para los dos, cenita romántica a la luz de las velas y sexo hasta el amanecer...
Con el vino de la cena, que nunca antes había probado, llegaron ideas y deseos que no tardé en poner en práctica. Le hice esperarme y me fui a mi habitación a "engalanarme" como nunca antes lo había hecho. Recuerdo que le tomé prestadas a mi hermana (unos años mayor) unas medias de encaje a medio muslo. Me puse un conjunto nuevo de color negro de sujetador y braguita muy sexy y me puse los únicos zapatos de tacón que tenía en aquella época de estudiante. Me recogí el pelo y me pinté los labios de "rojo sangre" (mi color favorito para labios y uñas en ocasiones especiales).
Cuando salí de la habitación y fui hasta donde él estaba, simplemente se quedó boquiabierto, pues nunca antes me había visto así de "explosiva". Yo disfrutaba lo indecible al ver la reacción que estaba provocando en él sin ni siquiera tocarlo. Veía el deseo en sus ojos y su boca, y por supuesto en una erección no disimulada. Deseo que trató de satisfacer inmediatamente levantándose y yendo hacia mí. Ahí fue donde comenzó por primera vez en mi vida el juego sexual de la D/s.
Con una mano lo mantuve firmemente a distancia mientras le sonreía, mi sonrisa y mi risa bastante habitual ha enloquecido a muchos hombres que me han conocido. Su reacción al principio fue de desconcierto pero pronto comprendió quien llevaba la voz cantante. Sería yo quien le guiara una vez más. Aún manteniéndolo a distancia le preguntaba ¿Te mueres por besarme? ¿Te mueres por tocarme? Por toda respuesta su tremenda erección que seguía desafiando la gravedad y un leve asentimiento de cabeza.
Para no aburrirlos con los detalles del coito semi-vainilla que mantuvimos, jejejejeje, les cuento otro detalle importante de la noche. Entre juego y juego, le dije que esa noche era mío y que iba a hacer absolutamente lo que quisiera con él. Le dije que él había tenido la suerte de ser el primer hombre en mi vida y que yo quería saber y sentir lo que él sentía. Al principio no entendía hasta que comprendió que le iba a desvirgar su lindo culito. Tomé una de las velas del portavelas de la mesa y sensualmente me introduje la parte de atrás en la boca para humedecerla, él no daba crédito pero lo cierto es que en todo momento se dejó llevar por mis deseos. Incluso una de las veces en que la vela le hizo daño (más debido a su tensión que a las proporciones de la misma) le dije: Relájate porque lo voy a hacer igual y te va a hacer más daño.
Así fue como tuve mi primera experiencia de mujer sodomizadora y descubrí el placer que me proporcionaba controlar las situaciones, controlar la excitación de la persona que estaba conmigo, y ser complacida....Uauuuuu, tener el control en definitiva.
Aquello sería el comienzo de una nueva etapa en mi vida en la que, en los juegos privados y no tan privados me había sido otorgada la batuta una vez más.
Continuará...
La personalidad del ser humano está formada por una parte innata que es el Temperamento o lo que se llama emociones auténticas (ira, placer, tristeza...) y otra parte aprendida que es el Carácter y en el que influye notablemente la educación que recibe la persona.
Yo recibí una educación considerada normal, no porque lo fuera, sino porque era la educación normalizada o aceptada socialmente en mi generación. Y a pesar de haber nacido en la época de la Democracia y existir mucha libertad e información en la educación oficial y cotidiana, todavía se consideraban ciertas actitudes muy reprobables si procedían de una joven de buena familia y educación. Es más creo que hoy todavía se siguen considerando.
Lo cierto es que ya de niña me elegian para organizar los juegos, reconozco que tenía mucha imaginación y con cualquier cosa jugábamos horas, me nombraban delegada de clase, decidía cómo debíamos pasar la pandilla las tardes de verano...En fin, que entre eso y el ser la más pequeña de la casa, crecí siendo durante mucho tiempo el centro de atención. Por suerte no me convertí en una niña pedante o malcriada, aunque de verdad que tenía todos los números para eso, sino que también aprendí a escuchar y observar los deseos y opiniones de otros y me di cuenta de la importancia del consenso para que las cosas marchen bien, aún así todavía hoy me "enfurruño" cuando las cosas no salen como yo quiero.
Aún siendo lo que a mi me parece hoy en día muy joven, descubrí el sexo con el que por entonces era mi novio formal. Cuánto placer, cuántas sensaciones nuevas...
Con el tiempo, cuando el boom de lo recién descubierto se fue apagando fui descubriendo cuán dirigente era no sólo con mi sufrido novio (que tenía mucho carácter pero que siempre terminaba complaciéndome en todos los caprichos, un encanto de hombre), sino también llevaba la voz cantante en la cama la mayoría de las veces, justamente aquellas en las que no me apetecía dejarme llevar (que también me apetece de vez en cuando dicho sea de paso).
Me encantaba y disfrutaba haciéndole saber lo que me gustaba y cómo me gustaba, y por supuesto se lo exigía sin ningún tipo de pudor o contemplación. Cuando se equivocaba o no me brindaba el placer que mi cuerpo estaba pidiendo también se lo hacía saber. El hacerlo de esta manera con la primera persona que tenía sexo en mi vida, hizo que lo viera como algo totalmente natural, como algo que era así y era normal. Este hecho luego sorprendería a más de uno de mis posteriores amantes.
Un buen día mis padres se fueron de vacaciones y teníamos la casa para nosotros sólos. Yo contaba 18 años. Quise aprovechar tan fantástica ocasión y preparar una noche especial para los dos, cenita romántica a la luz de las velas y sexo hasta el amanecer...
Con el vino de la cena, que nunca antes había probado, llegaron ideas y deseos que no tardé en poner en práctica. Le hice esperarme y me fui a mi habitación a "engalanarme" como nunca antes lo había hecho. Recuerdo que le tomé prestadas a mi hermana (unos años mayor) unas medias de encaje a medio muslo. Me puse un conjunto nuevo de color negro de sujetador y braguita muy sexy y me puse los únicos zapatos de tacón que tenía en aquella época de estudiante. Me recogí el pelo y me pinté los labios de "rojo sangre" (mi color favorito para labios y uñas en ocasiones especiales).
Cuando salí de la habitación y fui hasta donde él estaba, simplemente se quedó boquiabierto, pues nunca antes me había visto así de "explosiva". Yo disfrutaba lo indecible al ver la reacción que estaba provocando en él sin ni siquiera tocarlo. Veía el deseo en sus ojos y su boca, y por supuesto en una erección no disimulada. Deseo que trató de satisfacer inmediatamente levantándose y yendo hacia mí. Ahí fue donde comenzó por primera vez en mi vida el juego sexual de la D/s.
Con una mano lo mantuve firmemente a distancia mientras le sonreía, mi sonrisa y mi risa bastante habitual ha enloquecido a muchos hombres que me han conocido. Su reacción al principio fue de desconcierto pero pronto comprendió quien llevaba la voz cantante. Sería yo quien le guiara una vez más. Aún manteniéndolo a distancia le preguntaba ¿Te mueres por besarme? ¿Te mueres por tocarme? Por toda respuesta su tremenda erección que seguía desafiando la gravedad y un leve asentimiento de cabeza.
Para no aburrirlos con los detalles del coito semi-vainilla que mantuvimos, jejejejeje, les cuento otro detalle importante de la noche. Entre juego y juego, le dije que esa noche era mío y que iba a hacer absolutamente lo que quisiera con él. Le dije que él había tenido la suerte de ser el primer hombre en mi vida y que yo quería saber y sentir lo que él sentía. Al principio no entendía hasta que comprendió que le iba a desvirgar su lindo culito. Tomé una de las velas del portavelas de la mesa y sensualmente me introduje la parte de atrás en la boca para humedecerla, él no daba crédito pero lo cierto es que en todo momento se dejó llevar por mis deseos. Incluso una de las veces en que la vela le hizo daño (más debido a su tensión que a las proporciones de la misma) le dije: Relájate porque lo voy a hacer igual y te va a hacer más daño.
Así fue como tuve mi primera experiencia de mujer sodomizadora y descubrí el placer que me proporcionaba controlar las situaciones, controlar la excitación de la persona que estaba conmigo, y ser complacida....Uauuuuu, tener el control en definitiva.
Aquello sería el comienzo de una nueva etapa en mi vida en la que, en los juegos privados y no tan privados me había sido otorgada la batuta una vez más.
Continuará...





1 comentarios:
Buenas,
me ha gustado mucho el post.
Especialmente la parte de la sodomización con la vela, porque siendo sumiso, siempre he pensado eso: ser dominado totalmente.
Me he imaginado mil veces esa situación: yo, totalmente rendido a los pies de mi ama, mientras ella se ocupa eficientemente de mí.
Qué sana envidia!
Saludos,
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