6.4.08

Extremadamente Humillado y Usado


Ella estaba espectacular. Vestía una falda de cuero, con medias de red y zapatos rojos, su maquillaje y su peinado eran perfectos. Desprendía sensualidad por todos los poros de su piel. Realmente era una Diosa y Ella lo sabía.

Le dijo a su gusano que llegara al hotel a las 18.00. Lo tenía todo preparado.

Cuando tocó 3 veces en la puerta, le dijo a través de ésta….Arrodíllate!!! y luego abrió. Él la encontró sencillamente, fascinante.

Hola perro!! Pasa. Vaya, esta vez llegas puntual. Mmmmm!!! Bien, ya está aquí mi cerda viciosa para darme placer. Sígueme, a 4 patas o arrastrándote si hace falta.

Guió sus pasos sobre sus impresionantes tacones mientras su mascota la seguía a 4 patas sin poder apartar la vista de la cadencia de sus pasos y de esos altísimos tacones que sabía serían su perdición.

Llegó hasta el sillón y se sentó cómoda dejando a su esclavo arrodillado en frente. Lánguidamente encendió un tabaco y dejó que la observara, dejó que se extasiara con su mirada penetrante y su belleza, hasta que consideró que era suficiente.

Entonces sonó un tremendo bofetón y le dijo:

- Basta de mirarme!!! Mira al suelo.

- Tú solito has encontrado el camino hasta aquí. El camino de salida es el mismo, así que eres libre de irte cuando desees. ¿Hace falta que te recuerde tu palabra de stop? Bien, pues si deseas irte, sólo tienes que decirla. Mientras tanto perro, eres mío y la única norma que aquí impera, soy Yo. Yo y mis deseos, yo y mis caprichos, yo y mi placer. Siempre Yo.

- Y ahora, desnúdate completamente.

Ella se incorporó y de pie a su lado…

- Éste será tu collar de prueba. Es un collar de perro auténtico. Si algún día decides ofrecerte como esclavo en propiedad porque ya no sólo quieres “estar” y yo te acepto, quizás tengas uno con tu nombre “cucaracha de LadySM”, ese o el que te ganes de aquí en adelante.

- ¿Queda todo claro gusano? ¿sí? Me alegro que un gusano asqueroso como tú tenga cerebro. Es un gran avance para la ciencia. Eres una especie de gusano evolucionada. Quizás incluso consideren clonarte algún día.

- Bien….Ahora deja que te vea bien.

Comenzó un minucioso análisis del cuerpo de su esclavo, su boca, su pecho, sus nalgas, su espalda, sus pies…Mmmmmm, un trozo de carne para machacar bastante interesante….

- Estás echa una cerda peluda, guarra. A partir de ahora para estar en mi presencia deberás ir siempre depilado. No quiero ver tus asquerosos pelos de cerda.

- Sí Señora, como Ud. ordene.

Le acarició con sus uñas, arañándole, acercándose a sus pezones pero sin llegar a tocarlo, notaba como él se excitaba cada vez más y más. Entonces decidió que era hora de humillarlo de verdad. Agarró y apretó sus genitales con fuerza. Él sentía como su mano suave pero firme lo aprisionaba ferozmente. Le agarró del pelo con la mano que le quedaba libre, y zarandeándolo le espetó:

- Eres una cerda hija de puta, mira cómo estás ya viciosa de mierda, eres más puta que las gallinas, cerda viciosa, no eres nada, eres un microbio a mi lado y voy a hacer contigo lo que me de la real gana, voy a hacer lo que quiera, a los microbios de cucaracha como tú yo los aplasto con mi poder. Cerda Asquerosa!!!!!

Le soltó un escupitajo en plena cara y le ordenó:

- Arrodíllate, lame mis suelas y besa mis pies microbio!!!! Eso es, lame bien gorrina. Cómete toda la porquería. Así, no pierdas de vista tu sitio a mis pies gusano.
Levanta.

Mmmm, llegó la hora de jugar con sus deliciosas tetillas de cerda. Las apretó, arañó, incluso mordisqueó. Cuando consideró que las tenía ya bastantes doloridas, le puso las pinzas japonesas y se dedicó a jugar otro ratito con la cadena que las unía. Más apretaba, más se cerraban. Era delicioso verlo sufrir por y para Ella, y así se lo hizo saber.

Lo siguiente que le apeteció fue aplastarle la cara. Así que le ordenó ir a buscar una almohada y tumbarse. Se levantó la falda hasta la cintura y se sentó cómodamente en su cara, no sin antes advertirle que golpeara el suelo con la palma de la mano abierta si necesitaba aire.

Una vez acomodada en su trono asió la fusta y comenzó a castigarle el interior de los muslos, cada vez más fuerte hasta que los tuvo bien rojos.

Acto seguido con una cuerdecita ató sus genitales y cambió de postura sentándose sobre ellos. Entonces encendió una vela de color negro y otra de color rojo y se dedicó a la fascinante tarea de hacer dibujos sobre su pecho. Sus pezones eran una armonía bicolor fascinante.

Volvió a cambiar de postura, y sentándose nuevamente sobre su cara, quiso seguir dibujando en sus genitales. Sentía dentro de Ella las vibraciones de sus gemidos, sus ahogados gritos por la tortura que le estaba provocando.

Cuando consideró que su obra de arte estaba terminada, tocó el turno de quitar los restos de cera que había sobre la piel de su cucaracha…¿y qué mejor forma que hacerlo con sus afilados tacones?

Apoyada en un mueble para no perder equilibrio, se dedicó a pisotear y arrastrar su zapato por todas las zonas cubiertas de cera. Él gemía de dolor y placer, sobre todo cuando Ella comenzó a insultarlo nuevamente.

- Sucia cucaracha, vas a ser aplastada hasta que te salgan las tripas por la boca porque no te mereces otra cosa. Eres repulsiva y asquerosa, más que una rata maloliente.

Le llegaba el turno al juego de trampling. Él deseaba sentir el peso de Ella. La idea les excitaba muchísimo a ambos, pues era su primera vez juntos, para todo.

Le ordenó sentarse sobre sus propios pies, y poco a poco situó todo su peso sobre los muslos de él. Entonces se levantó la falda y le ordenó que le besara el culo. Comenzó a moverse lentamente sobre sus muslos, causándole un inmenso dolor mientras le gritaba:

- No dejes de besarme el culo. Eres un hijo de perra vicioso. Así, oh, así, muy bien.

El juego siguió. Le pisoteó la polla y los testículos, dándole patadas con los zapatos puestos, y haciéndole sentir que no era nada a su lado. Sólo un microbio repugnante. Le hizo sentar en el suelo y colocar los huevos bien pegados a éste. De espaldas a él buscó la piel que separa los escrotos y le dijo:

- Voy a perforarte los huevos perro, así que mejor no te muevas.

Ufff, su erección era impresionante y Ella podía sentir la humedad deslizándose por sus muslos.

Continuó con fuertes patadas por sus muslos, abdomen, nalgas y brazos, hasta que necesitó un descanso.

Pero claro, el descanso era para Ella, no para él. Se sentó en el sofá y encendió un pitillo. Seguía muy excitada, quería más, lo quería todo.

Después de permitirle dos minutos de descanso, le ordenó acercarse y traer la bolsita roja que estaba sobre el mueble.

Rebuscó dentro y sacó un parachute de cuero que colocó en sus testículos aún doloridos por los pisotones. Sacó entonces un portavelas de metal que había preparado previamente para que se pudiera colgar. Se lo puso y encendió la vela.

- Más te vale balancearlo un poco si no quieres que se te cuezan los huevos.

Así, de esta guisa, le ordenó ir a la cocina y servirle agua. Cuando la tomó, le ordenó llevar de nuevo el vaso al fregadero. Cualquier cosa con tal de verlo andar de aquel modo con la vela encendida colgando entre sus piernas.

- Pesa poco ¿verdad? Vuelve a la cocina y trae la Coca-Cola que está en la nevera y un vaso.

Ella se divertía muchísimo viéndolo andar. Viendo lo humillado que estaba.

Volvió con un gesto extraño de la cocina. Había descubierto que su Ama había preparado un cordel en la parte superior de la botella….de 2 Litros!!!!

- No.- pensaba .- no puede ser que me vaya a colgar 2 kg de los huevos.- Pues sí, no se equivocaba. Su Ama era capaz de eso y de mucho más por disfrutar.
Acércate.

Aflojó el mosquetón que unía el portavelas al parachute y en su lugar colocó la botella de 2 litros.

La piel se le estiró aprisionando su escroto en el interior del artilugio. Pero su Ama era más cruel aún…

- Mmmm! Esto está mejor, tiene el peso preciso. Vamos, quiero verte hacer pesas con los huevos. Baja hasta que la botella toque el suelo y vuelve a levantarte. Venga, manos en cruz y piernas bien abiertas. Es hora de hacer gimnasia. Baja…sube…Baja…sube…

Ella se desternillaba de risa con la imagen que su perro le ofrecía. Cuando consideró que se había divertido bastante, le aflojó el parachute y le dijo:

- Perro, sírveme un vaso de coca-cola, pero cuidado con mancharme, creo que está algo agitada.

Mientras él hacía esto, ella se quitó los zapatos y apoyó sus pies sobre él en cuanto lo tuvo cerca. Sabía cuánto le excitaban los pies femeninos, así que, mientras se relajaba con su coca-cola, paseó sus pies por su cara, su pecho, provocándole. Subió las piernas por sus hombros y le hizo apoyarse de cara a su vientre, más bien sobre su pubis, mientras sus piernas reposaban cómodamente y a la vez usaba su espalda de mesa para el cenicero.

Cuando acabó, le ordenó que le preparase un relajante baño de espuma. Lo usó de alfombra para entrar en la bañera.

Mientras disfrutaba del baño le hizo ir a buscar su ropa interior y la bata. Cuando acabó le ordenó colocarse de rodillas en un rincón del baño mirando al suelo.

- Ni se te ocurra levantar la vista del suelo.- le dijo, a sabiendas que la observaría por el rabillo del ojo.

Cuando estuvo lista se sentó en el borde de la cama y le alcanzó el cepillo del pelo. Vamos, ya sabes lo que debes hacer.

- Eres un imbécil, me has hecho daño. Te vas a enterar…Yo no perdono ¿recuerdas? Lo hago pagar. A 4 patas sobre la cama, ¡¡¡¡YA!!!!

Ella se había reservado para el final su exquisitez personal, los azotes. Eso era, sin lugar a dudas, lo que más caliente le ponía de todo. Su fetiche personal: “Azotar a su perro”.

Fue a buscar las fustas y la paleta y comenzó así un delicioso castigo que se prolongó un rato más después de que las marcas en su piel hicieran su aparición.

Satisfecha en parte y exhausta por otro lado se recostó en la cama y comenzó a tocarse, entonces le dijo…

- Ven aquí cerda, estoy muy caliente, dame placer. ¿Sabes dar placer a una mujer? Demuéstrame lo que sabes hacer.

LadySM

Subscribe with Bloglines